Cajón de sastre · Museo digital

Historia ilustrada del asana

Un pequeño museo del cuerpo, el tiempo y la práctica. La pregunta que recorre sus salas es sencilla: de todo lo que hacemos hoy en una clase de yoga, ¿qué es realmente antiguo y qué una invención mucho más reciente de lo que parece? Para averiguarlo, seguiremos el rastro de cada postura en los textos que la documentan. Y cuando no haya rastro, lo diremos también.

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Comparación ilustrada entre un yogui medieval sentado y un practicante moderno en una postura de pie

Línea del tiempo

Sala I

Cuando «asana» solo significaba sentarse

Durante buena parte de su historia, asana significó ante todo encontrar una forma estable de sentarse. El cuerpo debía dejar de reclamar atención para que la respiración, la concentración y la meditación pudieran ocupar el primer plano. La idea de una clase formada por decenas de posturas enlazadas pertenece a una etapa mucho más reciente.

Lámina antigua con varias figuras sentadas
Sentarse, antes que ejercitarse

En las fuentes tempranas no se persigue variedad postural ni una mejora física entendida en sentido moderno. Lo decisivo es poder permanecer quieto sin que la incomodidad interrumpa la respiración o disperse la atención. La postura funciona como una condición previa de la práctica interior.

Continuidad antigua
«Firme y cómodo»

El único verso que Patañjali dedica al asana en los Yoga Sūtra (compuestos probablemente entre el siglo II a. C. y el IV d. C., aunque su datación exacta sigue discutida) no describe ninguna forma corporal concreta:

स्थिरसुखमासनम्
sthira-sukham-āsanam — Yoga Sūtra II.46
«El asana [asiento/postura] debe ser estable y cómodo.» Eso es todo. Ni triángulos, ni guerreros, ni perro boca abajo.

Durante más de mil años, asana significó, básicamente, «encontrar un asiento estable para poder sentarte a meditar sin que el cuerpo te lo impida».

Documento históricoNuestra ilustración es una reconstrucción, no un documento de época. Para ver el texto real, puedes consultar una edición temprana de los Yoga Sūtra en el Internet Archive, de dominio público.
8.400.000 posturas (pero solo dos)

El Dattātreyayogaśāstra (s. XIII), primer texto que sistematiza el haṭha yoga bajo ese nombre, es un buen ejemplo de cómo el número simbólico de posturas y el número de posturas realmente descritas casi nunca coinciden. Este texto sánscrito de 169 versos afirma, con un punto de hipérbole devocional, que existen 8.400.000 asanas — tantas como formas de vida. Pero, en la práctica, solo describe una o dos posturas que no son simplemente «sentarse»: Śavāsana (el cadáver) y Viparītakaraṇī (una inversión suave, a caballo entre postura y mudrā).

Lo que todavía no aparece

No encontramos una clase moderna con calentamiento, secuencias de pie, equilibrios y relajación final.

Sala II

Las cuatro supervivientes

Siddhāsana, padmāsana, siṃhāsana y bhadrāsana forman uno de los núcleos posturales más antiguos conservados en la literatura del haṭha yoga. Han atravesado siglos de transmisión, aunque sus descripciones y su ejecución no siempre coinciden exactamente con lo que hoy se enseña bajo esos mismos nombres.

Lámina con cuatro posturas sentadas medievales
Siddhāsana

Pronunciación aprox.: sidhásana — significa: postura del adepto o del perfeccionado

Una de las posturas sentadas más celebradas por los textos del haṭha yoga: el Haṭha Yoga Pradīpikā la señala, junto a padmāsana, siṃhāsana y bhadrāsana, como una de las cuatro mejores para sostener la respiración y la meditación.

Primera documentación medieval
Padmāsana

Pronunciación aprox.: padmásana — significa: postura del loto

El loto se convirtió en una de las imágenes universales de la meditación, aunque su historia concreta es compleja: aparece descrita de formas ligeramente distintas según el texto y la época.

Siṃhāsana y bhadrāsana

Siṃhāsana: shimhásana, «postura del león» — bhadrāsana: bhadrásana, «postura auspiciosa / benévola»

Sus nombres han sobrevivido, pero la forma exacta puede variar entre textos, épocas y escuelas.

El manuscrito ilustrado más antiguo

El Bahr al-Ḥayāt («Océano de la vida», 1600–1604, Chester Beatty Library) es, según el Smithsonian, el manuscrito ilustrado de asanas más antiguo conservado. Incluye dibujos reales de vīrāsana, garbhāsana, siddhāsana, una inversión sobre la cabeza y khecarī mudrā, entre otras prácticas.

Yogui sentado en vīrāsana, folio del Bahr al-Ḥayāt, c. 1600–1604
Documento históricoFolio del Bahr al-Ḥayāt, c. 1600–1604. Chester Beatty Library, Dublín. Dominio público. Ver en Wikimedia Commons →
Sala III

Las quince de la Haṭha Yoga Pradīpikā

En el siglo XV encontramos ya un repertorio claramente reconocible: quince posturas con funciones y niveles de exigencia muy distintos. Hay formas de sentarse, torsiones, flexiones hacia delante, equilibrios sobre los brazos y posiciones de descanso. Lo importante no es solo la cantidad, sino el cambio de perspectiva: el cuerpo empieza a convertirse en un campo de práctica más amplio. Aun así, el texto no propone una secuencia fluida comparable a una clase contemporánea.

Lámina histórica ilustrada con las quince posturas de la Haṭha Yoga Pradīpikā
Las quince, una por una

Svastikāsana · Gomukhāsana · Vīrāsana · Kūrmāsana · Kukkuṭāsana · Uttānakūrmāsana · Dhanurāsana · Matsyendrāsana · Paścimottānāsana · Mayūrāsana · Śavāsana · Siddhāsana · Siṃhāsana · Padmāsana · Bhadrāsana

Repertorio completo del texto
Cómo leer la lámina

Las ilustraciones siguen una estética de lámina histórica para facilitar la comparación entre posturas. No deben leerse como fotografías exactas de una práctica medieval: los nombres, las descripciones y las formas han cambiado con el tiempo.

Documento históricoEl texto del siglo XV describe quince asanas, ocho de ellas no sentadas, y es el primer texto de haṭha yoga que incluye śavāsana como asana. Puedes consultar la edición de 1914 (sánscrito y traducción) en el Internet Archive, de dominio público.
Ampliación real

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Sala IV

Las treinta y dos de la Gheraṇḍa Saṃhitā

En el siglo XVII el repertorio se amplía hasta treinta y dos posturas. El cuerpo adopta formas más variadas y aparecen con mayor claridad extensiones, equilibrios, inversiones, flexiones laterales y posiciones de descanso. La práctica física gana presencia y diversidad, pero sigue sin organizarse como una clase moderna. No hay todavía una secuencia estandarizada de calentamiento, progresión, pico y vuelta a la calma: hay un catálogo, no una coreografía.

Lámina histórica ilustrada con las treinta y dos posturas de la Gheraṇḍa Saṃhitā
Las treinta y dos, una por una

Siddhāsana · Padmāsana · Bhadrāsana · Muktāsana · Vajrāsana · Svastikāsana · Siṃhāsana · Gomukhāsana · Vīrāsana · Dhanurāsana · Mṛtāsana · Guptāsana · Matsyāsana · Matsyendrāsana · Gorakṣāsana · Paścimottānāsana · Utkatāsana · Saṅkaṭāsana · Mayūrāsana · Kukkuṭāsana · Kūrmāsana · Uttānakūrmāsana · Uttānamaṇḍūkāsana · Vṛkṣāsana · Maṇḍūkāsana · Garuḍāsana · Vṛṣāsana · Śalabhāsana · Makarāsana · Uṣṭrāsana · Bhujaṅgāsana · Yogāsana

Repertorio completo del texto
Un catálogo mucho más amplio

Aparecen formas de sentarse, flexiones, torsiones, equilibrios, inversiones y extensiones. Aun así, no constituyen una secuencia de clase en el sentido actual.

Precaución con las equivalencias

La lámina permite ver de un vistazo la amplitud del repertorio, pero no debe confundirse con una equivalencia exacta entre cada forma histórica y su versión contemporánea. En la historia del yoga, un mismo nombre puede viajar mucho más que una forma concreta.

Documento históricoPuedes consultar una edición de la Gheraṇḍa Saṃhitā en el Internet Archive, de dominio público.
El puente hacia Mysore: el Śrītattvanidhi

Para el siglo XVIII ya existían textos que describían hasta 84 asanas. El Śrītattvanidhi, un manuscrito de comienzos del XIX de la biblioteca del palacio de Mysore, es uno de ellos — y crea un puente visual entre el yoga premoderno y el Mysore de Krishnamacharya, en la sala siguiente.

Página del manuscrito Śrītattvanidhi, palacio de Mysore, principios del s. XIX
Documento históricoŚrītattvanidhi, biblioteca Sarasvati Bhandar, palacio de Mysore, principios del s. XIX. Dominio público. Ver en Wellcome Collection →
Sala V

Las grandes ausentes

Son posturas centrales en muchas clases actuales, pero no aparecen como tales en los principales tratados medievales.

Lámina de posturas modernas con signos de interrogación
Sala VI

El siglo XX cambia el cuerpo del yoga

Gimnasia, cultura física, educación corporal, nacionalismo y creatividad pedagógica confluyen en la transformación del yoga postural. En pocas décadas se multiplican las posturas de pie, las transiciones y las secuencias. El yoga comienza a enseñarse también como un método sistemático de acondicionamiento corporal adaptable a grupos y alumnos muy diversos.

Lámina sobre la transformación moderna del yoga
Krishnamacharya y Mysore

En las décadas de 1930, Tirumalai Krishnamacharya enseña en el palacio de Mysore una pedagogía nueva que sintetiza la tradición sánscrita, la experimentación personal y la cultura física de la época (gimnasia, halterofilia, incluso ejercicios militares británicos). De su escuela saldrían alumnos como Pattabhi Jois, B.K.S. Iyengar e Indra Devi, cada uno de los cuales llevaría esa síntesis por un camino distinto.

Creación moderna documentada
El testimonio de Norman Sjoman

El indólogo Norman Sjoman documentó en el propio palacio de Mysore un manuscrito de gimnasia física, el Sritattvanidhi, con posturas que Krishnamacharya habría incorporado y adaptado a su método — una de las pistas más citadas sobre el cruce entre yoga y gimnasia moderna.

Krishnamacharya y sus alumnos en el yogaśālā del palacio de Mysore, 1934
Fotografía históricaKrishnamacharya y sus alumnos en el yogaśālā de Mysore. De su libro Yoga Makaranda, 1934. CC BY 4.0Wellcome Collection →

A partir de aquí abandonamos deliberadamente el manuscrito y el grabado: el paso a la fotografía marca, también visualmente, la entrada en el yoga moderno.

La clase como secuencia

La transición entre posturas, el ritmo y la progresión pedagógica adquieren una importancia inédita.

No es una falsificación

Que una práctica sea moderna no significa que sea ilegítima. Significa que tiene historia.

Sala Final

Anatomía de una clase de yoga

Una clase de haṭha yoga, 2026. ¿Cuántos años tiene realmente cada una de sus partes? Sigamos, minuto a minuto, una clase ficticia de sesenta minutos — desde la toma de conciencia inicial hasta la relajación final.

Anatomía de una clase de haṭha yoga: línea de tiempo con siete paradas, desde centramiento hasta meditación, con sus sellos de época
¿Antiguo o moderno?

Ambas cosas.

Una clase de yoga actual reúne prácticas contemplativas y respiratorias muy antiguas, posturas desarrolladas durante el haṭha yoga medieval y formas, secuencias y métodos mucho más recientes.

Y es natural que sea así. El yoga nunca ha sido una práctica inmóvil: a lo largo de su historia ha cambiado, se ha adaptado y ha incorporado nuevos conocimientos sobre el cuerpo, el movimiento y la salud. Que hoy siga haciéndolo no significa que pierda su esencia.

Última sala

Lo que sí es milenario

Lo milenario no es necesariamente la secuencia de posturas que encontramos hoy en una clase de yoga. Lo que sí tiene raíces muy antiguas es el hecho de detenerse, respirar, dirigir la atención y utilizar el cuerpo como parte de una práctica interior. También cuentan con una larga historia los ejercicios respiratorios, la meditación, determinados gestos y cierres corporales y la búsqueda consciente de quietud.

Lámina sobre respiración, meditación, bandhas y mudras

Una continuidad menos visible

Las posturas han cambiado a lo largo de los siglos: aparecen nuevas formas, otras desaparecen, cambian de nombre o se combinan de maneras distintas. Por eso, la continuidad más profunda del yoga quizá no esté en repetir exactamente las mismas posturas, sino en algo más fundamental: utilizar el cuerpo, la respiración y la atención para transformar nuestra experiencia.

Visto así, podemos reconocer que buena parte del yoga postural que practicamos hoy es moderno sin desligarlo de las tradiciones mucho más antiguas de las que procede.

Para seguir investigando

Bibliografía principal

James Mallinson y Mark Singleton
Roots of Yoga. Penguin Classics, 2017.

Mark Singleton
Yoga Body: The Origins of Modern Posture Practice. Oxford University Press, 2010.

Jason Birch
«The Meaning of Haṭha in Early Haṭhayoga». Journal of the American Oriental Society, 2011.

Svātmārāma
Haṭhapradīpikā, especialmente el capítulo dedicado a las posturas.

Gheraṇḍa Saṃhitā
Capítulo II: repertorio de treinta y dos posturas.

Norman E. Sjoman
The Yoga Tradition of the Mysore Palace. Abhinav Publications, 1996.