En enero de 2014 ocurrió un acontecimiento histórico de importancia más que discutible: impartí mi primera clase de yoga.
Lo más sorprendente es que existen pruebas gráficas. Gracias, Cristiana, por inmortalizar el momento.
Aquella clase fue el germen de todo lo que vino después. Si hoy existe Yoga Grund Málaga, en cierto modo empezó allí, en una sala llena de caras conocidas y de mucha más ilusión que experiencia.
Gracias a mi hermana, a mi cuñado, a mis sobrinas y a mis amigos por prestarse voluntariamente a aquel experimento. O por no encontrar una excusa convincente para escaquearse.














